Impresiones del momento político
Ramón Cota Meza
Las sorpresivas protestas universitarias están calentando las campañas electorales y cuestionando el papel de los media en la democracia. Los movilizados se ven muy decididos, de modo que la movilización podría crecer hasta influir en la elección de julio. Así ocurrió a la campaña de Cárdenas en 1988, que tomó gran fuerza luego de un mitin masivo en ciudad universitaria. La izquierda podía ganar, pensamos muchos entonces. Hay bases para conjeturar que la historia podría repetirse en forma ampliada por efecto de las redes sociales.
La protesta universitaria va más allá de la elección y tiene que ver con la ola de indignación global por los resultados catastróficos del neoliberalismo, la mascarada del proceso democrático y la información inerte de los media, entre otras razones. Aunque la protesta no se agota en la elección, puede influirla, cargándola a la izquierda. Una demanda de la movilización es “evitar la imposición” de un candidato por Televisa. Como ese candidato resulta ser Peña Nieto, la cosa se ha puesto interesante.
En el programa Tercer Grado de Televisa, Peña Nieto aclaró enfático y varias veces que la protesta se dirige contra los media, dejando implícito que no tiene trato alguno con la televisora. Puede estar diciendo la verdad; lo que parece complicidad podría ser sinergia entre la imagen que Peña Nieto desea proyectar y el interés de Televisa por mantener y atraer público joven. El manejo mediático de esta confluencia se complicó por el peso dado a las estadísticas de preferencias electorales en varios programas de Televisa, que parecían dar a Peña Nieto como seguro vencedor.
Ya se sabe que las estadísticas de preferencias pueden ser muy útiles y confiables, sin olvidar que las tendencias pueden cambiar abruptamente por factores emergentes o inadvertidos. La respuesta de Televisa a la protesta directa contra ella ha sido transmitirla tal cual. Esto parece confirmar la idea de una búsqueda muy amplia de la audiencia joven por la televisora. Ahora bien, la escena se enriquece por la intervención de las redes sociales, que desean probar su propio poder en las arenas política y mediática.
Una cosa es la respuesta de Televisa a la movilización y sus posibles consecuencias en la programación futura; otra es la dinámica propia de las redes sociales, que tiende hacia la fragmentación de las audiencias o usuarios sin centros fijos, salvo en coyunturas. Para las redes sociales, la televisión comercial es un actor más. El tema es árido pero importante, lo anotamos para seguirlo.
Para nuestro punto basta considerar la dimensión global de la protesta universitaria. Los universitarios mexicanos se sienten contemporáneos de todos los hombres y desean dejar su huella en la época de transformación política, económica, social y cultural que les ha tocado. Pueden llegar a ser una fuerza de gran influencia en las próximas semanas, hasta imponer agenda en educación, empleo y democracia en general.
Otro factor que podría alterar las tendencias electorales es la comprometida situación de dos ex gobernadores del PRI. No conozco al ex gobernador de Tamaulipas, pero de la información disponible no se deduce ningún ilícito suyo. Es más, ni siquiera ha sido acusado; su nombre apareció en la investigación de otra persona. Habrá que esperar, honrando el principio de presunción de inocencia mientras no se pruebe lo contrario. Evitar que el individuo sea humillado por las instituciones del estado es un deber democrático.
La respuesta del presidente del PRI (expulsar al ex gobernador) parece precipitada. Adelantar vísperas en casos así equivale a ejecutar la condena antes del juicio. Pero la precipitación misma revela el temor del líder del PRI de que la casa se le venga encima. Cualquiera que sea el desarrollo inmediato de los casos Moreira y Yarrington, Peña Nieto no saldrá beneficiado. No doy por sentado que perderá la elección; podría ganarla por poco margen. En tal caso, la alteración de la relación de fuerzas daría un gobierno acotado por la izquierda.
Ahora bien, si el movimiento universitario crece e irradia influencia, López Obrador podría ganar por margen estrecho. Hace falta un gobierno de izquierda y no dudo de las buenas intenciones y entrega de López Obrador; dudo de su templanza como gobernante. Ha dado muestras de carácter arbitrario y hasta grosero algunas veces, y no admite sus propios errores. No creo que esa falla sea buena para una presidencia democrática.
Dicho lo anterior, más vale poner atención a los posibles miembros de su gabinete, esperando de ellos la templanza en situaciones de gran tensión. El electorado indeciso se beneficiaría de apariciones públicas en las que explicaran sus ideas generales. Esto disminuiría la atención sobre López Obrador sin perjuicio de su campaña porque sus colaboradores hablarían a nombre de ella.
Valor del peso. En los últimos días la moneda mexicana ha perdido valor. Esperamos una explicación detallada del Banco de México porque hay nuevos factores adversos en las finanzas globales. Por ejemplo, la presión sobre la capitalización de los bancos extranjeros establecidos en México. BBVA ha puesto en venta su Afore. Otras operaciones bancarias podrían estar erosionando las reservas del banco central.
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