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Familiares exigen justicia para inocentes de Tala

Policía •

Juan Pedro González Raygoza y Jorge Alfredo Vázquez Partida murieron tras recibir un disparo; sus cuerpos fueron dejados en una brecha.

Guadalajara • Las familias de Juan Pedro González Raygoza y Jorge Alfredo Vázquez Partida, quienes fueron asesinados de un disparo en la cabeza el 9 de mayo, exigen justicia, pues aseguran que son víctimas inocentes y no tenían relación con el crimen organizado.

De acuerdo con la versión de ambas familias, González Reygoza y Vázquez Partida eran el sostén de sus casas y nunca se habían involucrado en algún delito.

Ambos desaparecieron el 22 de abril, por la noche, cuando regresaban de su trabajo en la empresa Jabil, pues estaban encargados del comedor para los empleados.

Esa noche, el transporte de la empresa regresó como todos los días a la plaza principal de Pacame, en Tala, y los hombres descendieron para emprender el camino hacia sus casas, sin embargo, fueron interceptados por los tripulantes de una camioneta, quienes los subieron a la fuerza al vehículo y se los llevaron.

Del paradero de González Reygoza y Vázquez Partida no se supo más, por lo que sus familias comenzaron a buscarlos, sin imaginar, que sus cuerpos serían localizados el 9 de mayo, en una brecha en donde fueron ejecutados de un disparo.

Una fuente cercana a la investigación señaló que los secuestradores pertenecían al grupo delincuencial de Los Zetas y tenían como encomienda levantar a quince personas para torturarlas y posteriormente descuartizarlas para abandonar sus restos en Los Arcos del Milenio para sembrar pánico en la población.

Dicha información fue corroborada con la declaración ministerial de Juan Carlos Antonio Mercado, alias El Chato, líder de una célula zeta asentada en Tala.

El 8 de mayo, Laura Rosales Sánchez, alias La Chaparra, estaba encargada de vigilar a diez hombres que estaban secuestrados junto con González Raygoza y Vázquez Partida, sin embargo, la mujer se descuidó por estarse drogando.

Los cautivos aprovecharon que La Chaparra se quedó dormida y a través de una pequeña ventana lograron escapar, no obstante González Raygoza y Vázquez Partida no lo consiguieron y fueron ejecutados al día siguiente.

De acuerdo con la declaración de los sobrevivientes, durante los quince días que permanecieron cautivos, sus captores los alimentaron sólo con dos galletas de animalitos y un poco de leche, por lo que sus fuerzas estaban minadas, sin embargo, el anhelo de recuperar su libertad los mantenía alerta.

Mientras diez de los secuestrados lograron escapar, González Raygoza accidentalmente se golpeó en la cabeza y se desmayó, por lo que no pudo salir, sin embargo, Vázquez Partida se negó a dejarlo.

Al darse cuenta del escape y de la proximidad de las autoridades, los secuestradores huyeron llevándose consigo a los dos hombres que serían ejecutados más tarde.

Tras darse a conocer el hallazgo y con una denuncia por desaparición de por medio, los familiares confirmaron que se trataba de los dos jóvenes, por lo que acudieron a reclamar sus restos.

Los sepelios fueron organizados de manera conjunta y ambos descansan en el mismo sepulcro del panteón municipal de Tala.

González Raygoza era el sustento de su casa, pues su madre sufrió una embolia y su padre no puede trabajar por cuidarla, mientras que Vázquez Partida también era el pilar económico de su familia, que han quedado en el desamparo tras su cruel asesinato.