Otra final de La Roja
Con sufrimiento incluido por los penales ante Portugal, la selección española se metió al duelo decisivo de la Euro, donde buscará revalidar el título conseguido en 2008
Los jugadores en la semifinal de la Eurocpa.
Donetsk • Esta vez la selección española apeló al sufrimiento que significa una tanda de penales para conseguir su pase a una nueva final, la de la Eurocopa 2012, después de igualar 0-0 con Portugal durante 120 minutos y definirlo desde el manchón con el último cobro convertido por Cesc Fábregas, como ante Italia en cuartos de final hace cuatro años cuando comenzó la leyenda de La Roja.
En los tiempos extra, Andrés Iniesta y Pedro Rodríguez pudieron vestirse de héroes, pero fallaron, uno se encontró a Rui Patricio y otro a un defensor. Aunque también Cristiano Ronaldo tuvo el histórico gol antes del final del tiempo regular, pero su remate de zurda se fue por arriba. Será el tercer duelo decisivo consecutivo que disputarán los de Vicente del Bosque, tras la Euro 2008 y el Mundial 2010.
De inicio, España salió con un nuevo plan. Entró Álvaro Negredo en lugar de Cesc Fábregas en el once para tener un 9 fijo, presionó la salida de su rival y controló el medio campo, pero sufrió en la pérdida de balón y por las bandas, sobre todo por su derecha, donde estaba CR7 ante Álvaro Arbeloa.
Fue un encuentro duro para La Roja, que tenía el balón, como ante Francia, pero se le complica trascender, encontrar el penúltimo pase que ubicara a sus futbolistas frente al marco.
Al primer toque sí superó la telaraña del centro del campo luso, pero lo hizo poco. Impreciso David Silva y agobiados Xabi Alonso y Sergio Busquets, la selección española generó ataques cuando pensó con más rapidez, cuando Xavi propuso verticalidad, cuando Iniesta desbordó por la izquierda o Negredo desmarcó a la espalda de la defensa, lejos de la contundencia de Pepe y Bruno Alves.
Del Bosque volvió al falso 9 en la reanudación. No había pasado ni una decena de minutos de la segunda parte cuando transformó su apuesta en ataque, con la inclusión de Cesc Fábregas por Negredo. Quería dar un cambio de aire a un partido que se movía entre la indefinición de un duelo equilibrado, sin goles y casi sin ocasiones en ambas áreas.
Luego recurrió a Jesús Navas, su solución de urgencia en los partidos con Italia y Croacia de la fase de grupos, para insistir en la posesión y en la amplitud por la banda derecha, prácticamente inutilizada en ataque durante la hora anterior, salvo alguna esporádica incursión de Arbeloa.
Ya había cambiado el encuentro, porque España tenía y circulaba la pelota sin tantas dificultades en medio campo, aunque le seguía faltando algo de profundidad.
Se sintió más dominador, con más oportunidades de gol, como un tiro centrado de Xavi, el primero entre los tres palos de La Roja, en el minuto 67, contra un rival que pagaba el esfuerzo.
No aprovechó la selección española las dudas de su oponente. Del Bosque agotó sus cambios con la mirada en los tiempos extra. Metió a Pedro por Xavi para que Cesc tuviera dos extremos abiertos y a Iniesta a sus espaldas. Aunque la tuvo Ronaldo, con un contragolpe de Meireles que definió mal a la entrada del área. Era el gol del triunfo lusitano.
Fue necesario jugar media hora más. La primera ocasión fue para España con Jordi Alba, quien cedió para Iniesta, que remató para una parada increíble de Rui Patricio; la última fue una carrera de Pedro en la que no supo definir.
En los penales falló Alonso, después Casillas detuvo el remate de Moutinho, Sergio Ramos anotó a lo Panenka, hasta que Bruno Alves estrelló el balón en el travesaño y Cesc le dio el triunfo a España.









