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Políticas públicas vs trabajo infantil han fallado: especialista

Cd. y Región •

Pese a estabilidad macroeconómica, hay más pequeños laborando en la calle, indica.

Guadalajara • Erróneas políticas públicas han causado que el fenómeno del trabajo infantil crezca en Jalisco y México, pese a la supuesta estabilidad macroeconómica alcanzada en el último sexenio, señaló Ricardo Fletes, investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), estudioso del tema desde hace más de dos décadas.

“Contrario a lo que algunas personas dicen, en realidad se está incrementando el trabajo infantil, el esfuerzo no ha sido suficiente, ha subido el trabajo informal”, indicó.

“Para el caso de los niños esto implica una mayor situación de riesgo”, apuntó el especialista, tras precisar que sí se podría prescindir del trabajo infantil, acotando las condiciones que lo alimentan y que no sólo son la pobreza, sino también “la ideología del trabajo” o concepción cultural de las familias que envían a los niños a trabajar.

En todo caso, advirtió que el trabajo infantil “es un producto eminentemente social, donde los niños son los menos responsables de salir a trabajar. Cada niño trabajando es una evidencia de las fallas del sistema, es decir, está fallando la familia, está fallando el Estado, están fallando las instituciones creadas por la misma sociedad para contener a estos niños”.

Lo anterior vulnera sus derechos a la salud, a la educación, al juego. En su análisis, dijo que las políticas públicas en torno al trabajo infantil han fallado porque no van a las causas del fenómeno, como redistribuir la riqueza, lo cual permitiría reducir a su mínima expresión la actividad laboral de los niños. En cambio, se realizan acciones enfocadas hacia ciertos niños, con lo que “se individualiza, en vez de socializar” la atención.

Así, el fenómeno del trabajo de niños urbanos se ha desplazado de las grandes capitales del país a las ciudades medias y de éstas a cabeceras municipales: “Se salen a las calles a trabajar como una estrategia de sobrevivencia”.

Otro indicador que destaca es que en 1987 la proporción de niños trabajadores en calle era 94 por ciento varones y 6 por ciento mujeres; mientras que para 2008, esta última se disparó a 30 por ciento: “El problema se va agudizando y va tocando a las niñas. Las niñas trabajando en la calle son más vulnerables” a otras formas de explotación. Ante ello, el investigador propone reconocer cómo el fenómeno se está extendiendo hacia otras zonas, no sólo a la ciudad, y luego tomar medidas que vayan atajando, con políticas de gran visión. Y pone un ejemplo: sólo mejorar el salario del jefe de familia impacta en la reducción del trabajo infantil, según se ha probado en otros países, de mano de leyes de protección a la infancia pero acompañadas de inversión.