El mundo de la música celebra el centenario de José Pablo Moncayo
Hace 100 años nació en Guadalajara el autor del famoso "Huapango" y de otras composiciones igual de geniales, aunque no tan laureadas.
Moncayo fue una gran figura.
Guadalajara • Un día como hoy hace 100 años, Francisco Moncayo Casillas y Juana García López celebraban el nacimiento en Guadalajara de su hijo José Pablo. Su niñez transcurrió en medio de carencias y alegrías, como cuenta el autor Eusebio Ruvalcaba en un ensayo sobre la vida y obra de José Pablo Moncayo (Guadalajara, 1912-Ciudad de México, 1958): “Carencias, por cuanto la situación económica de la familia es precaria; alegrías, porque José Pablo era un niño singular: el más tierno de los chamacos del barrio, de un corazón enorme, que disfrutaba como ninguno otro de los juegos y de la compañía de los demás, aunque su carácter ligeramente retraído solía apartarlo de los grupos numerosos”.
Desde pequeño demostró una decidida inclinación hacia la música, como su hermano Francisco, y mientras éste se pasaba las horas estudiando el violín, él se aplicaba al piano. “Conforme avanza en el estudio del instrumento, se adentra en la singularidad de las notas, en la sutileza de los sonidos que van a dar a su corazón y que evocaría años más tarde”, señala Eusebio Ruvalcaba.
Tras trasladarse a la Ciudad de México, José Pablo Moncayo ingresa en el Conservatorio Nacional de Música y estudia piano con Eduardo Hernández de Moncada. Conoce entonces a tres compositores que influirán decididamente en su carrera: José Rolón, Candelario Huízar y Carlos Chávez. En esta época se ve obligado a tocar como pianista en cafés y estaciones de radio para contribuir a la economía familiar y para poder pagar sus estudios, hasta que ingresa como percusionista en la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Carlos Chávez. En 1935 forma el Grupo de los Cuatro junto con Daniel Ayala, Salvador Contreras y Blas Galindo, siguiendo el ejemplo del Grupo de los Cinco de Rusia que basaban sus composiciones en la música popular, étnica y folclórica.
El Grupo de los Cuatro ofrece su primer concierto el 25 de noviembre de 1935. Moncayo estrenó su Sonatina para piano, que él mismo interpretó, y Amatzinac, una pieza de cámara para flauta y cuarteto de cuerdas. El 15 de octubre de 1936 acontece el segundo concierto del Grupo de los Cuatro y Moncayo estrena su Segunda sonatina para violín y piano, la cual toca con su hermano Francisco al violín, y su Romanza para violín, piano y violonchelo.
En dos presentaciones más con Daniel Ayala, Salvador Conteras y Blas Galindo, José Pablo Moncayo estrenará Trío para flauta, violín y piano, y una sonatina más, el 23 de agosto de 1938, y el poema sinfónico Hueyapan, dirigido por él mismo, los días 22 y 25 de noviembre de ese mismo año. Este último concierto significó el final de las actividades del grupo.
Corre el año 1941 cuando compone el Huapango (basado en tres sones veracruzanos: el Siquisiri, el Balajú y el Gavilancito) y su estreno marcó un acontecimiento en la vida musical de México.
En 1942, gracias a una beca del Instituto Berkshire, pudo realizar estudios con el compositor y director de orquesta norteamericano Aaron Copland.
De vuelta en México, su Sinfonía obtiene el premio del Concurso Anual 1943 y a partir de 1945 forma parte de la Orquesta Sinfónica de México, primero como subdirector, después como director artístico y finalmente, en 1949, como director titular.
Moncayo compone abundante música orquestal, aunque ninguna alcanza el éxito del Huapango: Sinfonietta para orquesta (1945); Tres piezas para orquesta (1947); Homenaje a Cervantes para dos oboes y orquesta de cuerdas (1947); Cumbres (1954), poema sinfónico; La Mulata de Córdoba (1954); Bosques (1954), para orquesta; y el ballet Zapata o tierra de temporal (1958).
La muerte le sorprendió prematuramente el 16 de junio de 1958.
Y un siglo después…
Al igual que hicieran Francisco Moncayo Casillas y Juana García López el 29 de junio de 1912, el mundo de la música celebra un siglo después el nacimiento de José Pablo Moncayo con un amplio abanico de actos entre conferencias, mesas redondas, exposiciones y, por supuesto, conciertos. Guadalajara, la tierra que vio nacer al gran compositor, se suma a las celebraciones con la segunda edición de la Cátedra Moncayo.
Sin embargo, el investigador y pianista Kamuel Zepeda, autor del libro Vida y obra de José Pablo Moncayo, considera “insuficiente” el programa diseñado por las autoridades tanto de la Ciudad de México como de Guadalajara para recordar la figura del músico tapatío en tan importante efeméride. “Ni siquiera en esta celebración del centenario se les ocurrió hacer una temporada de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) que incluyera toda la obra sinfónica o montar la ópera La Mulata de Córdoba –señala–. Tampoco ninguna de las muchas orquestas que hay en el Distrito Federal incluyó todas las obras orquestales de Moncayo en una temporada. Es muy reconocido por el Huapango, que sí refleja mucho de la esencia de lo mexicano y es considerada el segundo himno nacional, pero es desconocida la totalidad de su obra, que ha sido muy poco interpretada en las salas de concierto. Realmente la gente no ha escuchado lo que es su obra integral y esa es la situación a 100 años de su nacimiento”.
En el caso de la obra más célebre de Moncayo, el Huapango, Kamuel Zepeda manifiesta que “no tiene nada que ver con su estilo de composición o con su lenguaje muy personal que ya encontramos al escuchar la música de cámara y demás obras sinfónicas. Incluso se podría decir que ni siquiera es un compositor nacionalista y que tiene más influencia de Ravel, de Debussy y de sus contemporáneos del siglo XX que de lo que fue el movimiento nacionalista”.
Es fácil deducir que entre los compositores favoritos del investigador se encuentre José Pablo Moncayo y que su admiración le lleve a considerarle “un modelo a seguir junto con Beethoven, Mozart o los grandes clásicos; como músico es un ejemplo y un orgullo además que sea un compositor local, que naciera en Guadalajara”.
Sergio Hernández, director del Coro del Estado de Jalisco, coincide con Kamuel Zepeda en reivindicar la figura de José Pablo Moncayo como un gran compositor más allá de la proyección del Huapango: “La gente conoce el Huapango de Moncayo pero no sabe quién es José Pablo. Es la obra que se conoce, pero musicalmente hablando ni siquiera es una composición fruto de la inspiración total de José Pablo Moncayo, sino que es una adaptación de tres piezas folclóricas de Veracruz. Es lo mismo que le pasó a Ravel con su Bolero; Ravel hizo un ejercicio de orquestación y resultó ser su obra más conocida, y Moncayo hizo una adaptación de tres sones veracruzanos y resultó ser su obra internacional”.
Desde su punto de vista, la falta de programación dentro de los esquemas escolares de música es una de las razones por las que no se conoce más la obra de Moncayo. “Todos los conservatorios deberían tener como una norma oficial la ejecución de obras mexicanas y sobre todo de compositores de esta índole para entender el nacionalismo, para tener una identificación como mexicanos y poder después exportar este tipo de conocimientos al extranjero”.
Guillermo Salvador, director de la Orquesta de Cámara Blas Galindo, lo tiene claro: “José Pablo Moncayo es un grande entre los grandes que se ha ganado un lugar en la historia por méritos propios”. Agrega que “no está ahí de gratis, porque al hombre le tocó en su época competir con grandes también como Blas Galindo, Salvador Contreras, Daniel Ayala… La competencia era fuerte en el ámbito en el que crece artísticamente Moncayo, pero fue capaz de lucir, de proyectarse en aquella época, en aquel México complicado y ganarse un lugar en la historia que hoy estamos conmemorando”.
Si el Huapango le parece una obra “genial”, el resto de las composiciones de Moncayo también: “Existen dos Moncayos: el del Huapango y el resto. El Huapango es la obra que le ha abierto las puertas a la música mexicana a nivel mundial de una manera espectacular y en sí es una pieza extraordinaria: está excelentemente escrita, excelentemente lograda. Y existe el otro Moncayo no tan conocido, el Moncayo creativo por naturaleza con obras como Amatzinac, La Mulata de Córdoba, Muros verdes, Homenaje a Cervantes, Bosques, piezas sinfónicas además muy complejas, muy enredadas, difíciles de tocar. Pero si bien son dos conceptos musicales diferentes, finalmente la esencia es la misma: el genio que está detrás de la obra”.
El músico especializado en canto gregoriano Rafael Martín del Campo, profesor en la Universidad de Colima y en la Escuela de Música Sacra de Guadalajara, se refiere a Moncayo como “un músico con las ideas muy claras, sobre todo con la estructura musical, y esto es muy importante cuando se escribe; también es de una escritura clara, de gusto refinado por sencillo que sea”.
Este gregorianista lamenta el desconocimiento de los jóvenes acerca del conjunto de la obra de José Pablo Moncayo y de otros autores de su época compañeros de él.
Pero si de algo está seguro Rafael Martín del Campo es de que “apenas el joven escuche una pieza de José Pablo Moncayo le va a llegar o va a llenar su espíritu. ¿Y por qué? La música”.
► Diversión interactiva con Moncayo
No cesan las iniciativas conmemorativas del centenario del nacimiento de Moncayo, como el desarrollo de una aplicación para iTunes a través de la cual se puede realizar un recorrido por la vida del director, compositor y ejecutante tapatío, así como por su obra, dividida en cuatro apartados: Huapango y Sinfónica, Música Escénica, Música de Cámara y Música Coral.
Entre los principales atractivos de esta aplicación destacan dos juegos interactivos que, de manera pedagógica y divertida, consiguen que el usuario comprenda algo más la música creada por Moncayo.
El primer juego, denominado Dirígelo (disponible únicamente para smartphones) permite que el usuario se convierta en director de orquesta utilizando su dispositivo móvil como batuta, con la cual podrá llevar el ritmo al cual se reproduce el icónico Huapango.
Orquesta interactiva es el nombre del segundo juego, en el que la orquesta se encuentra dividida en secciones de instrumentos (metales, maderas, cuerda baja, cuerda alta, repercusiones, arpa), de tal manera que el usuario puede decidir si quiere escuchar el Huapango por secciones separadas o todo completo.
La aplicación puede descargarse en el AppStore (para plataforma iOS) y en Google Play (para plataforma Android) desde este 29 de junio. (Redacción/ Guadalajara)
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