No’mbre, ha tenido tanta mala suerte el debate presidencial y tan melifluo el carácter de las autoridades electorales, que lo único que le falta es que en el dudoso caso de que mande a la chingada a Tv Azteca y a la Femexfut por programar a la misma hora el partido Morelia-Tigres, se vaya con ellos.
Es increíble que en vez de mostrar algo de pundonor y carácter, el IFE ande ahí tímidamente mendingando un poco de piedad para que la televisora del Ajusco y los jerarcas del panbol tengan un gesto de magnanimidad y pongan el partido de la Liguilla al horario de Venga la alegría. ¡Ay, sí, don Decio, ay don Richard, no sean malitos, el tiempo que les quede libre, si les es posible, dénselo a la nueva banda TimbirIFE!
¿Adónde se fue la virilidad de las instituciones? En los viejos tiempos, con una levantada de cejas los de la Femexfut se agachaban y se iban de lado, querido amigo. Bueno, y con una llamada de Gobernación, hasta el mero mero de Elektra dejaba que le saldaran la publicidad gubernamental en abonos chiquitos para pagar poquito.
En cambio, ese gran demócrata del Ajusco anuncia en Twitter que él va a poner el partido, que Televisa pase el debate y que al otro día se comparen los ratings. Claro, en sus afanes cree que a menos que los de San Ángel anuncien a esa misma hora una película porno de los RBD vs. Big Brother VIP, no hay manera de que nada le gane a un agarrón entre el EmpaTuca Ferreti y Tomas Boy que a los gritos, eso sí hay que reconocerlo, son mejores que El Peje y Chepina.
Se le olvida, cabe anotar, que lo que las aficiones de los otros equipos estarán tratando de conseguir un boleto para Los Vengadores, cosa que está cabrón.
Ante el bullying, el IFE, los partidos políticos y los candidatos —claro, Peña Nieto preferiría ver el futbol a debatir— tendrían que anunciar un gran espectáculo que compita en serio por la audiencia. Un show fastuoso como de Pequeños gigantes pero que sea conducido por Laura Bozzo, amenizado por la banda El Recodo bajo patrocinio del SAT, con todos los suspirantes instalados en un reality salvaje como de Los juegos del hambre, donde el verdadero ganador haya sobrevivido como periodista en Veracruz, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y varios más.
Eso sí, cabe reconocer que con ese tuit, Ricardo Salinas tuvo más rating que toda su programación.
